Geomática

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PORTADA-LIBRO-SPB0220779-MAXEn esta sección encontrara información y noticias relacionadas al tema, también sobre notas del espacio, tecnológicas.

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La Nasa controlaría tráfico de drones

Estos vehículos no tripulados vuelan a una altura de 150 o 200 metros. Pueden llegar a tener un peso de 21 kilogramos.

Los drones o aeronaves pilotadas a distancia para uso civil cada vez son más habituales, especialmente en los cielos de países como Estados Unidos.

Ya se está hablando incluso de transporte de pizzas o encomiendas por esta vía. Pero los cálculos optimistas de las compañías entran en colisión con temas como la seguridad aérea y la privacidad.

De ahí que la Nasa esté desarrollando un sistema de gestión de tráfico para estas naves no tripuladas, adelantó a través de The New York Times Parimal H. Kopardekar, especialista de la agencia en el tema.

El sistema monitorearía el tráfico y las condiciones climáticas, tal como ocurre con la aviación comercial.

La idea es evitar que un exceso de estos aparatos que pesan aproximadamente 21 kilos y que alcanzan una altura de 150 y 200 metros ponga en riesgo la seguridad, privacidad de las personas o que se estrellen entre ellos o contra edificios.

Esta medida también se alertaría para que no se adentren en zonas de exclusión aérea prefijadas (un aeropuerto importante).

Para el técnico, lo más probable es que los drones civiles tengan mejores resultados en áreas abiertas y en actividades como monitoreo de cultivos agrícolas.

En países vecinos como Chile el tema también está comenzando a preocupar. Allí, autoridades aeronáuticas están trabajando en una reglamentación, que contemplaría licencias de pilotaje a distancia.

Si se obtienen buenos resultados en este proyecto de la Nasa, abriría las puertas a la utilización de modo comercial a estos aparatos.

Un documento en borrador estaría listo a finales de este año.

Santiago (EL MERCURIO / GDA).


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Martes 09 de septiembre del 2014

El día que la Tierra se tiñó de rojo: la mayor tormenta solar de la historia

El día que la Tierra se tiñó de rojo: la mayor tormenta solar de la historia

La mayor tormenta solar que afectó a la Tierra sucedía el 1 de septiembre de 1859. Un astrónomo aficionado, Richard Carrington, situaba su observatorio a las afueras de Londres y observaba lo que describió como «dos parches de luz intensamente brillante y negro». Sin saberlo había presenciado la mayor erupción solar de la que se tiene constancia. Se prolongó durante cinco minutos, pero en cuestión de horas su impacto se sentiría por todo el planeta.

Un ejemplo de estos efectos lo notarían un día después los tripulantes de una embarcación, el Southern Cross, un veloz clíper de tres mástiles y 170 pies, que se enfrentaba a un importante temporal frente a las costas de Chile. Cuando la tormenta cedió, los marineros pensaron que estaban navegando sobre un océano de sangre. Al levantar la vista observaron que todo el cielo estaba bañado de rojo.

Se trataba de una aurora austral, un fenómeno nada frecuente en la latitud en la que se encontraba el navío. No fue, ni mucho menos, la única consecuencia de aquella tormenta. El fenómeno provocó el fallo de los sistemas de telégrafo en toda Europa y América del Norte. Se vieron intensas cortinas de luz, desde Maine hasta Florida. Incluso en Cuba los capitanes de barco registraron en los cuadernos de bitácora la aparición de luces cobrizas cerca del cenit.

En aquella época los cables del telégrafo, que había empezado a funcionar en 1843 en los Estados Unidos, sufrieron cortes y cortocircuitos que provocaron numerosos incendios, tanto en Europa como en Norteamérica. Se observaron auroras en zonas de latitud media, como Roma o Madrid.

Si el evento no tuvo consecuencias desastrosas fue debido a que nuestra tecnológica todavía estaba dando sus primeros pasos. Si una tormenta solar de esas dimesiones se produjese en nuestros días los satélites artificiales dejarían de funcionar, las comunicaciones de radio se interrumpirían y los apagones eléctricos tendrían proporciones continentales y los servicios quedarían interrumpidos durante semanas. Por supuesto, sería imposible comunicarnos a través del móvil.

Según los registros obtenidos de las muestras de hielo, una fulguración solar de esta magnitud no se ha producido en los últimos 500 años, aunque se producen tormentas solares relativamente fuertes cada cincuenta años, la última el 13 de noviembre de 1960.


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Miércoles 03 de septiembre del 2014

Un astrónomo descubre el misterio detrás de un famoso cuadro de Monet

Un astrónomo descubre el misterio detrás de un famoso cuadro de Monet

El movimiento impresionista de finales del siglo IX toma su nombre de un cuadro del artista francés Claude Monet, una pintura onírica titulada «Impression, Soleil Levant» (Impresión, sol naciente). Los orígenes de este cuadro, lo que representa y cuándo fue pintado nunca han estado claros y han suscitado controversia. Ahora, Donald Olson, un profesor de física y astronomía de la Universidad Estatal de Texas ha ejercido de detective científico y, analizando la posición del Sol y la marea en la pintura, ha ayudado a descubrir con una precisión milagrosa el día, la hora y el lugar donde se gestó la obra maestra: el 13 de noviembre de 1872, a las 7.35 am (hora local) desde la habitación del hotel del pintor en Le Havre, Francia.

«Por muchas otras pinturas de Monet desde Le Havre, podemos estar seguros de que el artista representa la topografía del puerto con precisión», dice Olson. El cuadro, que puede contemplarse en el museo Marmottan Monet de París, «parece ser una representación exacta de un sendero de brillo resplandeciente que se extiende a través de las aguas del puerto, debajo de un disco solar visto a través de la niebla que acompaña la salida del Sol un día de invierno o del final del otoño».

Monet fechó la obra con un "72", pero algunos catálogos posteriores descartan el número y fechan la pintura en 1873, suponiendo que Monet había trabajado en Le Havre en la primavera de ese año. La naturaleza confusa de la imagen ha confundido aún más la cuestión, con diversas fuentes de desacuerdo con respecto a la temporada del año que se representa y la dirección de la vista de Monet. Varios influyentes historiadores del arte incluso han insistido en que el lienzo representa una puesta de sol, no un amanecer. Monet mismo ayudó a resolver algunas de las incertidumbres en una entrevista de 1898:

«Yo había presentado algo hecho en Le Havre, desde mi ventana, el sol en la niebla y algunos mástiles de barcos en el primer plano... Me pidieron el título para el catálogo, no podía pasar por una vista de Le Havre, así que le contesté: 'Pon impresión'. De ahí llegó 'impresionismo', y las bromas proliferaron».

Cálculo de mareas

Olson comenzó su trabajo mediante la consulta de los mapas del siglo IX y la recogida de más de 400 fotografías de época de Le Havre. Una fotografía especialmente clara y detallada permitió identificar la habitación exacta del hotel desde la que Monet trabajaba. Olson confirmó que la vista desde la habitación hacia el sureste emparejaba con la de la pintura y, posteriormente, calculó la posición del Sol sobre el puerto, aproximadamente de 20 a 30 minutos después del amanecer. Para reducir aún más las posibles fechas, Olson miró también a las mareas. Como los grandes veleros sólo podían entrar y salir del puerto exterior de poca profundidad durante unas horas cerca de la hora de la marea alta, utilizó algoritmos de computación para calcular las mareas de la época. El resultado fueron 19 posibles fechas a finales de enero y mediados de noviembre de 1872 y 1873, cuando el Sol y las mareas se correspondían con la pintura.

Los informes meteorológicos eran la siguiente pista en el trabajo de detective de Olson. «Las observaciones meteorológicas permiten rechazar algunas de las fechas propuestas, debido al mal tiempo común en la costa de Normandía durante el final del otoño y los meses de invierno», explica Olson. «Los archivos climáticos también pueden identificar algunas fechas en las que las condiciones del cielo coinciden con la apariencia de la pintura»

Después de eliminar las fechas con tormenta, lluvia o mucho viento y mar gruesa, se mantuvieron seis. Para reducir aún más el campo, Olson examinó las columnas de humo que se levantan sobre el puerto en el lado izquierdo de la pintura. El humo parece estar soplando hacia la derecha, lo que indicaría un viento del Este. Dos fechas restantes registran un viento del Este: 13 de noviembre de 1872 y 25 de enero de 1873.

Debido a que Monet escribió "72" al lado de su firma en el lienzo , todo lleva a pensar que la fecha definitiva de la creación del cuadro fue el 13 de noviembre de 1872.

«Está bastante claro que Monet comenzó a partir de las observaciones de la ventana de su hotel durante esta visita a Le Havre, pero luego mostró su genio artístico al expresar el contenido emocional que va más allá de las representaciones literales», dice Olson. «Conocer los detalles de la escena del puerto en esta pintura sólo aumenta nuestra admiración por la habilidad del artista en la representación de esta salida del Sol», dice.

 


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Miércoles 03 de septiembre del 2014

Resuelto el misterio de las piedras reptantes del Valle de la Muerte

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Después de más de setenta años de especulaciones de todo tipo, desde fenómenos paranormales, magnetismo e intervenciones alienígenas a las más diversas teorías geológicas, investigadores estadounidenses creen haber resuelto, por fin, el misterio de las piedras reptantes que se mueven solas en el Valle de la Muerte, California (EE.UU.). Estas rocas de todos los tamaños parecen cobrar vida en Racetrack Playa, un lago seco y plano a 1,130 metros sobre el nivel del mar en el que dejan un rastro de movimiento, como si se desplazaran a placer. Las huellas dejadas en el suelo pueden ir en línea recta o ser curvas, prolongarse hasta decenas de metros y mezclarse unas con otras. ¿Cómo es posible?

Hasta ahora, a pesar de toda la atención que han suscitado, nadie había visto realmente cómo se mueven las rocas. Pero el pasado mes de diciembre, Richard Norris, oceanógrafo del Scripps Institution of Oceanography en La Jolla (California) y su primo James Norris, ingeniero, se convirtieron en los primeros testigos e incluso captaron imágenes del fenómeno en acción. Armados con cámaras time-lapse, una estación meteorológica y GPS, registraron la primera observación científica directa de los movimientos de las piedras.

Hipótesis previas achacaban este movimiento a fuertes vientos o a un hielo espeso en la superficie de la playa, pero los Norris se dieron cuenta de que no hace falta tanto. Según explican en un estudio publicado en la revista PLoS ONE, el proceso ocurre de la siguiente forma: la lluvia deja una capa de agua sobre la superficie seca de Racetrack Playa, creando un finísimo lago superficial. Cuando cae la noche, bajan las temperatura y el agua se congela, de manera que se forma una capa de hielo tan delgada como un cristal, de entre 3 y 6 mm, en la que las rocas quedan atrapadas.

Pero bien entrada la mañana, el hielo comienza a derretirse y se quiebra. Solo hace falta un viento suave de unos 5,4 m/s para mover las placas heladas, que se desplazan a bajas velocidades de entre 2 y 5 metros por minuto. La trayectoria está determinada por la velocidad del viento y la del agua que fluye bajo el hielo, de ahí que sean tan variables. Los investigadores vieron moverse más de 60 rocas. A finales del invierno, se percataron de que la roca más viajera se había trasladado 224 metros.

Un fenómeno raro

Pero, ¿por qué estos investigadores han tenido tanta suerte y otros, que han intentado capturar las rocas en movimiento, nunca han visto nada? El Valle de la Muerte, como su nombre indica, no es el lugar más agradable del mundo y permanecer allí para hacer las observaciones suficientes requiere demasiada energía y paciencia, además de tener la suerte de dar con las condiciones meteorológicas adecuadas para el fenómeno. Además, el movimiento no es muy habitual. Según explica a la web de Nature Ralph Lorenz, un científico planetario que ha participado en las observaciones, las rocas se mueven raramente, «quizás unos pocos de minutos de un millón».

 


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Miércoles 03 de septiembre del 2014

Google testea drones para entregar compras hechas por Internet

Google reveló que realizó pruebas con drones para entregar productos comprados online en Australia, siguiendo el mismo camino que Amazon, gigante de ventas por Internet.

Foto: sebastian_duesseldorf via Flickr

Google testa drones para entregar compras feitas pela Internet 300x200 Google testea drones para entregar compras hechas por InternetLa empresa de búsquedas realiza investigaciones desde hace dos años dentro del llamado Project Wing (Proyecto Asa); este mes se hicieron vuelos de prueba llevando dulces, remedios, galletas de perros y otras encomiendas a hacendados de Queensland, Australia.

Amazon ya está desarrollando la idea de “drones correo” para la entrega de paquetes y en julio pasado les pidió permiso a las autoridades norteamericanas para realizar testeos en territorio nacional.

 


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Miércoles 03 de septiembre del 2014

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